jueves, 26 de marzo de 2015

Germanwings, la tragedia sin respuestas



Una tragedia sin más. No caben más adjetivos y rumores al accidente de Germanwings. No hay certeza ninguna de que todo sobre lo que se esté contando y escribiendo sea cierto. La única verdad es que hubo un accidente. Ni tan siquiera los audios de la caja negra, que tantas luces parecen arrojar dan para poner la mano en el fuego por una realidad que plantea tantas preguntas.

Interrogantes hay muchos y cada uno lleva por un camino diferente:

¿Por qué la última revisión de un avión estrenado en 1990 y 46.700 despresurizaciones es en julio de 2013?
¿Cómo el piloto puede salir de la cabina al baño de un trayecto de viaje que dura dos horas?
¿Qué puede llevar a un copiloto de casi 28 años a acabar con la vida de 150 personas y la suya propia?
¿Cómo es que ha aparecido la caja negra del Voice Recorder y la carcasa del Flight Data Recorder pero no la caja donde se recogen todos sus datos técnicos como velocidad, rumbo, altitud, comportamiento de los motores y nivel de presurización?

Todos los medios quieren ser los primeros en descubrir qué paso. Pero dudo mucho que lo lleguemos a saber con seguridad algún día. Ni las palabras son atentado, ni suicidio, ni accidente. Quizá la magnitud de esta catástrofe sea demasiado grande para que ninguna mente pueda comprender de manera lógica qué sucedió.


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